Biblia Interactiva
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Dios nos ama y ha probado su amor con muchas acciones maravillosas. En el presente tema, intento examinar la base de nuestra relación con Dios. No hubiera necesidad de examinar lo antes mencionado si no fuera por el hecho de que podemos tener muchos tipos de relaciones, cada cual establecida en diferentes bases. La necesidad de este examen se hace aun más importante, debido al miedo que muchos cristianos tienen de que su relación con Dios se acabe un día por cometer algunos errores (que les preocupan) que puedan desagradar a Dios. En este tema demostraremos que nuestra relación con Dios no se puede terminar, porque esta basada en la gracia y no en obras.

  1. ¿Que es gracia?

La palabra “gracia” usada en las Biblias en inglés es una traducción de la palabra griega “charis”, la cual significa “favor gratuito inmerecido”. En la Biblia, significa “favor inmerecido de Dios”. La importancia de entender precisamente el significado de ésta palabra no se puede exagerar, puesto que mucha gente frecuentemente confunde la gracia con obras. No obstante, gracia y obras son dos cosas completamente diferentes. Romanos 4:4 dice: “Ahora bien, cuando alguien trabaja, no se le toma en cuenta el salario como un favor sino como una deuda.” (Nueva Versión Internacional)

  En este pasaje la palabra “favor” es la palabra “charis” que como aprendimos, es traducida del texto en griego (también se traduce así en la versión Reina-Valera 1960). Lo que nos dice este pasaje es que cuando alguien trabaja por algo, recibe a cambio una recompensa. Esta recompensa no se la da a la persona como un favor, sino se le da porque ha trabajado por ella y le corresponde. De igual modo, cuando la Palabra de Dios dice que algo se nos ha dado por gracia, significa que se nos ha dado como un regalo, como algo que no nos merecíamos y por lo que no habíamos trabajado. Por lo tanto, queda claro que algo se gana ya sea por obras o por gracia, no se puede por ambas formas al mismo tiempo. Muchos cristianos han tenido dificultades en entender lo anterior simplemente por no aceptarlo, en vez de disfrutar lo que ya se les ha otorgado por gracia y utilizarlo para construir una relación con Dios y se afanan tratando de alcanzar mediante obras lo que en realidad ya tienen. Otro pasaje que define la gracia y su relación con las obras se encuentra en Romanos 11:6: “Y si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia.”

Este pasaje nos explica una vez más lo que ya hemos visto: si algo se gana mediante obras, entonces no podría ser obtenido por gracia porque ¡“gracia ya no sería gracia”!. ¡Que clara y pura es la Palabra de Dios! Muchos de nosotros cuando vamos a la Palabra, creemos que lo que leemos tiene que significar algo diferente de lo que el texto dice; tenemos que, después de todo, entender que la Palabra de Dios significa lo que dice y dice lo que significa. Nos reusamos a aceptar la Palabra de Dios y nos inclinamos a todas esas ideas extrañas de que regalo significa salario y gracia significa obras. Vamos a la Palabra de Dios con la idea preconcebida de que debemos hacer algo para alcanzar una posición ante a Dios y cuando vemos que la Palabra dice que ese lugar ya nos ha sido dado por gracia, a través de nuestro Señor Jesucristo, nos preocupamos pensando si hay algo equivocado en la Palabra. Aún mejor, deberíamos y debemos preguntarnos a nosotros mismo qué esta mal en nuestras ideas preconcebidas. Cuando vayas a la Palabra de Dios NO DEBES IR CON IDEAS PREESTABLECIDAS, en cambio, debes ir con la intención de adaptar tus ideas a la Biblia y no la Biblia a tus ideas. En cuanto al tema de la salvación y la justificación que se examina aquí y viendo la confusión que abunda al respecto, es una maravilla que Dios haya puesto especial atención en decirnos que ¡cuando dice gracia, quiere decir gracia y no obras! Hay que entender y apreciar la especial atención que Dios puso en esto.

2. Justo, salvo por gracia

Las buenas noticias1 contenidas en la Palabra de Dios, las cuales van dirigidas a los creyentes después del día de Pentecostés, es que Jesucristo llena todos los requisitos para que mediante solo al creer en Él eres justo y salvo. Estas son verdaderamente buenas noticias, o ¿no? Efesios 2.8 dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe”

También: Romanos 3:20-28

“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.”

El pasaje anterior, junto con muchos otros, dice que nuestra salvación y nuestro derecho de estar frente a Dios, o sea, nuestra justicia, no están basadas en cuántas buenas obras hemos hecho, hacemos, o haremos sino en la gracia de Dios.

De acuerdo a los versos anteriores, aun si has guardado toda la ley, no podrás ser justo ante a Dios: porque dice que nadie puede ser justo frente a Dios mediante las obras de la ley y también dice que “todos pecaron”. Incluso si no cometes ni un error en tu vida (lo cual creo que no sucede en mi vida y creo que en la tuya tampoco) ahí está el pecado de Adán que pasa de generación en generación. Pero alaba a Dios, que ha proveído otra forma mediante la cual podemos ser justos ante Él la cual se llama gracia. Sí, alguien tuvo que trabajar para que todos estos regalos fueran gratis para nosotros. Sin embargo, éste no fuiste tu ni yo, sino el Señor Jesucristo. Romanos 3 nos dice al respecto:

Romanos 3:23-26

“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso2 como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”

La redención es en Cristo Jesús, no en lo que tu o yo hayamos logrado. Esto es muy importante si queremos entender la relación que tenemos con Dios. Nuestra relación está basada en la gracia de Dios y en lo que hizo Jesucristo, No sobre valor, obras o logros. Somo justos ante Dios veinticuatro horas al día. La razón es que este derecho nos fue dado mediante la gracia. Nos fue dado como resultado del favor inmerecido y el amor que Dios tiene para con nosotros. Es “justicia DE Dios”, no justicia que proviene de nosotros mismos o sea autojustificación. Este “DE” denota la fuente de esta justicia. La fuente no eres tu ni yo, sino Dios. Gálatas dice:

Gálatas 2:16

“sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”

Una vez mas vemos que no es mediante obras. Si así lo fuera, Yo podría decir: “Mira, yo he hecho más que tu, yo merezco más que tu” Nadie merece algo de Dios, fue Dios quien por su amor, sacrificó a Su único Hijo para que creyendo en Él fuéramos salvos y justos. ¡Eso es en verdad gracia!

 

3. Nos ha sido hecho

Una simple vista a las ideas y pensamientos de muchos cristianos sugiere que la idea de justificación mediante obras, o sea autojustificación, está bien enraizada en muchos de ellos. No obstante, la Escritura no apoya esa idea; de hecho lo que la Biblia señala no es nuestra habilidad de lograr el derecho de poder pararnos frente a Dios, sino el sacrificio de Cristo, quien logró este derecho para nosotros. 1 de Corintios 1:30 nos habla sobre los logros de Cristo para nosotros.

1 de Corintios 1:30

“Mas por él (Dios) estáis vosotros en Cristo Jesús,”

Una vez más, vemos que POR ÉL, o sea Dios, es que ahora estamos en Cristo Jesús. NO es por nuestro valor o nuestras habilidades, sino por la gracia, amor y bondad de Dios que ahora estamos en Cristo Jesús. En el verso 29 dice: “para que nadie se gloríe”. A continuación veremos en quién nos podemos gloriar.

1 de Corintios 1:30, 31

“Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor”

Jesucristo nos ha hecho todas estas cosas. EL SE HIZO (tiempo pasado). No dice NOS hicimos en Él, ÉL se hizo en nosotros. Se hizo sabiduría de Dios, justificación, santificación y redención. ¿Sabes porqué somos justos, redimidos y santos ante Dios? Porque Jesucristo hizo en nosotros todas estas cosas. ¿Cuando? En el momento en que creíste, cuando creíste en Él fuiste declarado justo, eres salvo, santificado. Ya sé. Sería muy lógico si Dios nos dijera: “Mira, vas a hacer ésto y aquello y luego te salvo y te hago justo etc.” Aunque hay muchos que de verdad enseñan eso, Dios nunca lo enseñó. Lo que Dios enseña en su Palabra es que lo que necesitas para ser salvo y justo es creer en Jesucristo.

Recuerdo que muchas veces terminaba sientiéndome condenado en mi corazón porque sentía que tenía que lograr mediante obras mi derecho de pararme ante Dios y por supuesto siempre fallaba. Es imposible empezar a desarrollar una relación con Dios si no sabes que EMPIEZAS siendo ya salvo y justo. Una vez que te das cuenta de esto, puedas utilizar éstos derechos para construir tu relación con Dios. Si tienes una buena relación con Dios, el resultado de ello serán buenas obras. No son buenas obras que has predispuesto hacer para Dios sino obras que “Dios ha preparado” (Efesios 2:10) para ti. Se trata de cómo empiezas, si empiezas haciendo buenas obras para alcanzar una buena posición ante Dios entonces te has salido del carril. Siempre vas a terminar sientiéndote condenado porque estas tratando de alcanzar justificación mediante obras, lo cual es imposible. Si empiezas sabiendo que Jesucristo se hizo en ti justificación, santificación, redención etc. Y todo esto otorgado como un regalo (por gracia), cuando crees, entonces puedes continuar haciendo las obras que Dios ha preparado para ti. Las obras no son el fundamento ni el significado de la relación con Dios, sino el FRUTO de ésta relación.

 

4. La coraza de justicia

En Efesios 6 encontramos más conocimiento acerca del rol de la justificación. Habla sobre la armadura de Dios que nos ha sido dada para pelear la batalla espiritual:

Efesios 6:13

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.”

Quisiera señalar dos puntos en este verso . Primero, la armadura es de DIOS, no es una armadura que tu construiste. Más bien es una armadura que ha sido construida por Dios. Segundo, eres TU quien se pone la armadura, Dios no te la pone. Dios la hizo disponible, ahora tú te la tienes que poner. Estas dos cosas son importantes para un correcto entendimiento del próximo versículo, que dice:

Efesios 6:14

“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,”

En esta segunda parte de la armadura vamos a concentrar ahorita nuestra atención. Esta pieza es la coraza de justicia. Las diferentes partes de la armadura que se describen en los versos 14 al 17 no se les ha dado un nombre nada más porque si. Dios tiene una razón para todo lo que dice, nada en Su Palabra se escribió solo así. Entonces, tenemos que preguntarnos para qué es la coraza de justicia. Creo que muchos de nosotros sabemos la respuesta: porque en una armadura, la coraza protege el pecho. Como sabes, el corazón, el órgano vital, se encuentra al lado izquierdo del pecho. Por lo tanto, una de las funciones más importantes de la coraza es proteger el corazón. Bíblicamente, la palabra corazón significa la parte interna de la mente, el ser interior del hombre. Lo que hay en nuestro corazón determina lo que somos. Romanos 10 dice:

Romanos 9:10

“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

Cuando dice “en tu corazón” no significa literalmente el corazón, porque el órgano no puede creer. Más bien, significa la parte interior de la mente, el interior de tu ser.

También Proverbios 4:23

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.”

La Palabra de Dios no llama a guardar nuestro corazón más que cualquier cosa. Una vez más, cuando se refiere al corazón no habla del órgano, sino de el interior de nuestra mente. Sin duda, de lo que hay en la parte interna de nuestra mente “mana la vida.” Por lo cual, ahora entendemos porqué Satanás manda exactamente ahí sus dardos. Si sus dardos logran perforar el corazón, o sea, la parte interna de nuestra mente, entonces ha logrado su cometido. Una de las armas las cuales Satanás usa frecuentemente con sus dardos de fuego contra los cristianos sinceros y devotos es sin más ni menos la condenación. La condenación es una de sus mejores armas, puesto que enferma al corazón, la parte interna de nuestro ser. Es una poderosa arma del enemigo para corromper nuestra relación con Dios. 1 de Juan describe los efectos de esta enfermedad la cual afecta a muchos cristianos.

1 de Juan 3:21

“Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios;”

Pon especial atención al “si”. Nota también que se refiere al corazón. La condenación es una enfermedad seria, que afecta al corazón, el ser interno del hombre. Cuando hay condenación, no hay confianza ante Dios y si no hay confianza ante Dios entonces yo cuestiono si en realidad podemos tener una relación con Dios. La voluntad de Dios es que “siempre nos regocijemos en Él” (Filipenses 4:4). Sin embargo, es imposible regocijarse en el Señor cuando no se le tiene confianza. El enemigo jamás podrá introducir condenación en nuestras vidas SI (y solo si) usamos la armadura de Dios para nuestra defensa. Entonces, la pregunta es ¿cual es la parte de la armadura que Dios ha proveído para proteger el corazón? Efesios 6:14 dice:

Efesios 6:14

“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia

Esta parte es “la coraza de justicia”. Pero ¿qué justicia es esa? ¿Ves? Estamos acostumbrados a leer este verso con la idea predeterminada de la justificación mediante obras. Así que creemos que la justificación a la que se refiere este verso es nuestra “autojustificación”. Decimos, “si me porto bien y hago cosas buenas seré justo”. Sin embargo, olvidamos que la Biblia dice “por lo cual nadie será justo ante Él mediante las obras de la ley”. La justificación aquí no es nuestra autojustificación sino la JUSTIFICACIÓN de Dios (proveniente de Dios). La armadura completa ha sido hecha para nosotros por Dios. Es la “armadura DE DIOS”, no la construimos nosotros, la Palabra no dice “Haz la armadura”, dice “PONTE la ARMADURA DE DIOS”. Si la armadura es de Dios, ¿de quién es entonces la coraza de la armadura? Pues de Dios. Por lo tanto, ¿de quién es la justificación que está en la coraza? ¿te ganaste tu autojustificación mediante buenas obras? NO! La justificación de Dios esta en toda la armadura y por lo tanto en cada pieza por separado. Tu no hiciste la armadura, tu solo te la pones. En el caso de la justificación significa que tu pones en lo profundo de tu mente que eres justo ante Dios POR GRACIA (“justificación de Dios”) y de ese modo no tratas de alcanzar la autojustificación ante Dios. Entiendes que ante Él “nadie será justificado mediante las obras de la ley” y que “todos han pecado y fueron destituidos de la gloría de Dios y son JUSTIFICADOS POR GRACIA”. Tienes que entender que gracia es gracia y obras son obras. Tienes que entender que cuando dice gracia no significa gracia con algunas buenas obras, como la Escritura dice: “ Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia” (Romanos 11:6) Entonces tendrás “la coraza de justicia PUESTA”. De otra manera dejarás desprotegido tu corazón y será vulnerable a la enfermedad de la condenación. El enemigo te va a atrapar con sus artimañas porque no estás usando la armadura de Dios completa, sino algo que tu te creaste, osea la “autojustificación” en vez de la coraza de justicia de Dios. Entonces, la Palabra de Dios declara a la coraza de “autojustificación” como defectuosa. Sin duda, si te pones esa coraza serás vulnerable a la enfermedad que causa el enemigo. Cuando protegemos nuestros corazones con la verdadera coraza de justicia de Dios entonces se cumplirá en nuestras vidas lo que Romanos 8:1 dice:

Romanos 8:1

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús3, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

 

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

 



Notas al pie

1. La palabra griega que se traduce como “evangelio´” es “euaggelion” y significa buenas noticias.

2. La palabra traducida como “puso” en la versión Reina-Valera 1960 también podría ser traducida como “predeterminó”

3. La ultima parte del verso que aparece en la KJV se omite en todo texto griego.

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